4/17/2006

Lo incierto de los días

Hoy no me he sentido del todo bien, y quizá es una resaca que viene de algunos días para acá. Ningún desastre ni mucho menos, pero me siento un poco deprimido. La línea de euforia se ha roto. De un camino hacia la satisfacción, ahora me lleno de dudas de nuevo. Quizá el problema radica en que no logro como comunicarme con los demás. No encontré a quién contarle de mi dicha y eso me hace sentirme sólo.

Y no es que no haya tenido encuentras los últimos días. El problema es que no logro establecer un diálogo sobre lo que estoy sintiendo, mucho menos pensar en compañeros de viaje. ¿Será que me estoy comunicando mal o a mis interlocutores simplemente les valen los temas que están en mi cabeza? No lo sé. La respuesta la encontraré con el tiempo sin duda.

4/07/2006

Del aquí y el ahora

La frase que la frase que mejor expresa lo que es para mi la felicidad es:

Me siento muy bien aquí y ahora, no quisiera estar en ningún otro lugar ni en ningún otro momento.

No es difícil entender la frase. Es como cuando estamos con un grupo de amigos en un bar y nos la estamos pasando increíble. O cuando nuestro equipo de futbol está ganando la final de la Copa Libertadores con marcador holgado. Ahora, lo interesante, es cuando nos sentimos así por cualquier pretexto y en casi todo momento. No desear nada más que lo que estamos viviendo en ese instante.

No soy un experto en budismo, ni mucho menosMe sé los lugares comunes que todo mundo se sabe. Uno de ellos, y ni siquiera sé si estoy en lo cierto, es que el budismo enseña a no desear. Yo lo pensaba y me parecía desastroso. Yo, como gran parte de los hombres y mujeres que me acompañan en esta travesia, estamos tan atados al deseo que lo consideramos indispensable para existir. Pensamos que es nuestro mejor motor en la vida. Hoy sé que el deseo es en efecto nuestro peor enemigo. Desear es buscar la satisfacción personal en una idea u objeto. Es apostar toda nuestra energía a encontrar en el exterior una satisfacción interior. Terrible error. El deseo es una consolación a nuestras necesidades más profundas.

Cuando estamos insatisfechos con nuestra existencia muchas veces buscamos justificación en el pasado. Del yo fui o yo hice al me hicieron. Pero también en futuro buscamos esconder nuetro presente. Trazamos mapas de planes para decirnos a nosotros mismo que si bien no nos sentimos bien en este momento, a través de viajes, viejas, incluso naves, en el futuro nos sentiremos bien.

Lo que yo he vivido es que la verdadera felicidad es un presente absoluto. Es el instante en que el pasado ya fue y el futuro nos importa un comino. El presente se presenta tan grande e inmenso que nos basta.

En mi experiencia personal, ese estado se alcanza a través de la belleza.

belleza.

(De bello).

1. f. Propiedad de las cosas que hace amarlas, infundiendo en nosotros deleite espiritual. Esta propiedad existe en la naturaleza y en las obras literarias y artísticas.
Esa es la definición del diccionario de la Real Academia.

Aquí buscaré hacer un poco de historia en la relación que he tenido con la belleza.

Mi primer encuantro con la belleza fue hace algunos ayeres. Yo he sido un amante del arte desde que era un chaval, sin embargo no encontré en el la espiritualidad hasta los mediados de mis veinte. Mi camino, a pesar de que con quien más he tratado es con la literatura, fue la música. Hayé en ella mi más profunda conexión con lo humano. Y ese encuentro fue maravillosamente satisfactorio. Me recuerdo en Bellas Artes oyendo a Chaykovsky. El alma se me salía del cuerpo y me sentía el hombre más feliz sobre la faz de la tierra. Y no fue sólo ese momento, fueron muchos. Me había reconocido humano y parte de la humanidad. Y lo amaba.

Pero el tiempo paso y con el vino un proceso de insatisfacción que llegó a ser muy profundo.

He narrado aquí como he ido recuperándome. Estoy volviendo esa satisfacción plena, esa plenitud. Me parece que mi horizonte se ha ampliado. Es ahora el mundo el que me maravilla. Un nuevo amor por la naturaleza. Un nuevo amor por mi propia existencia. Y esto no hace a un lado mi amor por la humanidad y el ser humano, al contrario, va renaciendo con más fuerza.

Ken Wilber lo explicaría como pasos de un estadio a otro de nivel de conciencia. Y el paso no implica abandono. Cada estado incluye el anterior.

Este fin de semana volveré a ver American Beauty y por que la amo tanto.

Un beso para todos.