El ser humano tiene una relación sumamente compleja con el tiempo. El libro que me llevó a entenderlo fue La Montaña Mágica de Thomas Mann. Al no contar con un órgano en nuestro cuerpo que nos marque su paso con claridad, siempre el tiempo para cada uno de nosotros es relativo. Y esa relatividad complica mucho las cosas, pero para estar bien con el mundo uno tiene que tener una buena relación con él. Por ejemplo, cuando uno se siente mal, se siente deprimido y piensa que su vida no va a algun lado, el tiempo casi se detiene. Parece imposible pensar que se va a salir de ahí algún día. Entonces todo esfuerzo que uno haga para sentirse mejor se pierde en esa lentitud y se vuelve angustiante. Mi objetivo: Recuperar la serenidad.
Por otro lado, recapitulando mi vida reciente algo que creo que me ha afectado profundamente , es el hecho de que me haya querido obligar a ser parte de mundo convencional. No lo he logrado, por supuesto, está más allá de mí. Pero me he presionado a ello ridículamente. Crecer no es ir en la misma dirección que los demás, es encontrar los caminos propios.
La vida se me jodió por lo libros. Leer hace daño. Pero ya lo hice y ya me jodí. Siempre tendré una visión diferente que la mayoría. Y el ser hijo del Quijote me hace sentirme profundamente feliz.
9/30/2005
9/20/2005
El fracaso de un primer intento
La lectura de mi novela no sirvió para nada más que para darme cuenta lo lejanos que están los días en que la escribí. Diría que no reniego de ella, pero si lo hago. Y ese no es el tema.
El punto es que es más complicado de lo que supuse en un principio. No es suficiente saber para sentir. Me explico: A lo largo de mi vida he ido construyendo una serie de ideas de lo que soy y lo que es el mundo. O más bien: de lo que debe ser y de como debe ser el mundo. Son una serie de ideas y valores que embonan con mi visión muy personal. De ellas estoy muy claro. Pero estar claro no es sinónimo de vivirlas. Simple: aunque uno piense que la libertad es la escencia de la vida para un ser humano, no por pensarlo se es automáticamente libre.
Por eso, esas ideas de lo que queremos ser, son fines y uno tiene que encontrar el camino a ellas.
El punto es que es más complicado de lo que supuse en un principio. No es suficiente saber para sentir. Me explico: A lo largo de mi vida he ido construyendo una serie de ideas de lo que soy y lo que es el mundo. O más bien: de lo que debe ser y de como debe ser el mundo. Son una serie de ideas y valores que embonan con mi visión muy personal. De ellas estoy muy claro. Pero estar claro no es sinónimo de vivirlas. Simple: aunque uno piense que la libertad es la escencia de la vida para un ser humano, no por pensarlo se es automáticamente libre.
Por eso, esas ideas de lo que queremos ser, son fines y uno tiene que encontrar el camino a ellas.
9/14/2005
Belleza Americana
That´s the day I realized that there was this entire life behind things, and this incredibly benevolent force that wanted me to know there was no reason to be afraid. Ever.
Esta es la cita inicial de la novela. De una de mis películas favoritas sin duda. Modificó de fondo mi forma de ver el mundo. Su espiritualidad impregno mi vida. Me hizo ver que la felicidad está a la mano. Recuerdo miles de citas maravillosas de la peícula y sin embargo la que decidí incluir fue esta. ¿Porqué? Quizá por que a mí, como para la mayoría de los seres humanos, el principal enemigo es el miedo. Y yo también he sentido esa fuerza maravillosa que me hace perderlo y me permite sentir la vida.
Resultado del viaje previo
La vida no es como uno quisiera, ni como la imaginaba, ni mucho menos. La vida es. Y nos sucede a cada segundo.
Me parece que los últimos meses he andado perdido. Los resultados son diversos. Por un lado sin duda debe haber habido encuentros, pero por otro no existen concresiones.
Lo que estoy cierto es que lo único que me importa en la vida es ser feliz, y ahora no lo soy. No estoy triste ni deprimido tampoco, un poco quiza, sin embargo he dejado de tener conexión vital con todo lo que me rodea. He dejado de ser aquel que se sentía plenamente satisfecho con el mundo y se sentía siempre en el lugar y momento exacto.
Y no he de culpar a nadie de lo que me sucede. Eso jamás. Y como no culpo a nadie las respuestas que busco sé que estan en mí. Y por esto empiezo este diario. Porque ante todo soy un optimista y sé que lo voy a lograr y deseo que quede constancia escrita del proceso.
Mi gran duda es cuales serán los primeros pasos. ¿Qué debo hacer para empezar el camino? Mi primera respuesta es que debo empezar por mi vida espiritual. He ahí la base de todo. Una vez que mi alma vuelva a estar en sintonía todo lo demás será natural y sabré con absoluta claridad que es lo que quiero. Sería un gravísimo error comenzar al revés. Buscar resolver lo mundano sin pensar en el alma. Porque si en el mejor de los casos resolviera lo externo, sólo imposibilitaría mi desarrollo interior.
En cuanto a lo espiritual he de decir que no soy creyente de ningún dios y tampoco esotérico. Mi vida espiritual descansa en la conciencia de que comparto el alma con cada ser humano. Soy parte de lo mismo y comparto el fin último y el desarrollo de mi especie. Creo que al rascar mi alma me encuentro con los demás y al acercarme a la de ellos descifro la mía. Por eso amo el arte. Por eso amo profundamente la creación humana. Y por eso, a pesar de que a veces pueda parecer un misántropo, deseo amar a los demás, a todos.
En mi vida podría afirmar que casi siempre he sido feliz. Nunca me he considerado un tipo desgraciado. Sin embargo, han habido momentos sublimes de mi existencia. El último fue en el 2001 y que me duró mucho tiempo. Alcancé en ese entonces una paz espiritual maravillosa. Y me divertí como loco. Estaba completamente entregado a la vida y todo parecía perfecto. Y luego poco a poco fue desapareciendo. ¿Cómo? No lo sé, espero descifrarlo. A diferencia de mis momentos plenos de los que queda huella, de esos no plenos, no queda constancia escrita. El de la perdida fue un proceso paulatino. Poco a poco. En octubre/noviembre de 2003 toqué fondo. El mundo se me desbarataba. Logré poner algunas soluciones y salí. Salí más o menos. Quizá entonces debí haber buscado soluciones de fondo pero no lo hice. Me dejé llevar. Ahora debo hacerlo y ojalá lo logre y no vuelva a perderme en el limbo.
Creo que el primer paso es revisar aquella época de felicidad. Estoy muy claro que mi objetivo no es repetirla. No soy el mismo ya. Pero me parece que ahí puede haber muchas pistas. Y la mejor forma de emprender ese proyecto es partir de una relectura de la novela que escribí en ese entonces. Una lectura cuyos resultados iré comentando en este blog.
Me parece que los últimos meses he andado perdido. Los resultados son diversos. Por un lado sin duda debe haber habido encuentros, pero por otro no existen concresiones.
Lo que estoy cierto es que lo único que me importa en la vida es ser feliz, y ahora no lo soy. No estoy triste ni deprimido tampoco, un poco quiza, sin embargo he dejado de tener conexión vital con todo lo que me rodea. He dejado de ser aquel que se sentía plenamente satisfecho con el mundo y se sentía siempre en el lugar y momento exacto.
Y no he de culpar a nadie de lo que me sucede. Eso jamás. Y como no culpo a nadie las respuestas que busco sé que estan en mí. Y por esto empiezo este diario. Porque ante todo soy un optimista y sé que lo voy a lograr y deseo que quede constancia escrita del proceso.
Mi gran duda es cuales serán los primeros pasos. ¿Qué debo hacer para empezar el camino? Mi primera respuesta es que debo empezar por mi vida espiritual. He ahí la base de todo. Una vez que mi alma vuelva a estar en sintonía todo lo demás será natural y sabré con absoluta claridad que es lo que quiero. Sería un gravísimo error comenzar al revés. Buscar resolver lo mundano sin pensar en el alma. Porque si en el mejor de los casos resolviera lo externo, sólo imposibilitaría mi desarrollo interior.
En cuanto a lo espiritual he de decir que no soy creyente de ningún dios y tampoco esotérico. Mi vida espiritual descansa en la conciencia de que comparto el alma con cada ser humano. Soy parte de lo mismo y comparto el fin último y el desarrollo de mi especie. Creo que al rascar mi alma me encuentro con los demás y al acercarme a la de ellos descifro la mía. Por eso amo el arte. Por eso amo profundamente la creación humana. Y por eso, a pesar de que a veces pueda parecer un misántropo, deseo amar a los demás, a todos.
En mi vida podría afirmar que casi siempre he sido feliz. Nunca me he considerado un tipo desgraciado. Sin embargo, han habido momentos sublimes de mi existencia. El último fue en el 2001 y que me duró mucho tiempo. Alcancé en ese entonces una paz espiritual maravillosa. Y me divertí como loco. Estaba completamente entregado a la vida y todo parecía perfecto. Y luego poco a poco fue desapareciendo. ¿Cómo? No lo sé, espero descifrarlo. A diferencia de mis momentos plenos de los que queda huella, de esos no plenos, no queda constancia escrita. El de la perdida fue un proceso paulatino. Poco a poco. En octubre/noviembre de 2003 toqué fondo. El mundo se me desbarataba. Logré poner algunas soluciones y salí. Salí más o menos. Quizá entonces debí haber buscado soluciones de fondo pero no lo hice. Me dejé llevar. Ahora debo hacerlo y ojalá lo logre y no vuelva a perderme en el limbo.
Creo que el primer paso es revisar aquella época de felicidad. Estoy muy claro que mi objetivo no es repetirla. No soy el mismo ya. Pero me parece que ahí puede haber muchas pistas. Y la mejor forma de emprender ese proyecto es partir de una relectura de la novela que escribí en ese entonces. Una lectura cuyos resultados iré comentando en este blog.
9/08/2005
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