12/08/2005

De la novela

Muchas horas, días, meses, han pasado desde que tengo esta historia en la cabeza de la que llevo ocho cuartillas apenas. Pero creo que al fin se está aclarando. "No somos islas, somos continentes." La soledad. La incapacidad humana de establecer nexos, de construir archipiélagos. Una ciudad sin luz que los obliga a encontrarse. Y cuando la luz llega de nuevo, el vacío, la nada. Y la ciudad se inunda y se ven obligados de nuevo a encontrarse. Y de nuevo nada. Así a lo largo de 500 cuartillas. Ese es el plan.

11/29/2005

Listado

Debo definitivamente fijarme un plazo para resolver de una vez por todas mis angustias existenciales. No porque me hagan la vida imposible, al contrario, me he divertido mucho recientemente. Simplemente ya es momento de darle otro empujón a la vida. Mi límite será el 31 de diciembre a las 12 de la noche. Año nuevo, vida nueva.

Tengo más de un mes para lograrlo, el tiempo debe ser el suficiente.

Me parece que para empezar los días siguientes intentaré dejar en claro cuales son las cosas que me preocupan. Espero no hacer una lista demasiado larga.

1.- Mis relaciones de pareja.
Siento que no soy como los demás. Las formas tradicionales del amor, aunque las disfruto plenamente, me acaban agotando. Ahora que he vuelto a ser, y quiza con más enjundia que nunca gracias a la experiencia, un amoroso, me doy cuenta que me encanta. Pero a pesar de ello sé sus consecuencias, Sabines lo explicó perfectamente bien, y las asumo. En el amor ante todo hay que ser claro con uno mismo. Amaré cuando amé y como tenga que amar.

2.- Mi relación con el mundo
Se encuentra, aunque cada vez mejor, bastante desenfocada. Aunque creo que él mecanismo que estoy siguiendo es el correcto. Salir a dar la pelea, a partirse la madre. Sólo hay que depurarlo, ampliarlo e intensificarlo.

3.- Problemas de comunicación
Me he quedado callado ante el mundo. Perdí la inocencia. No queda de otra más que salir y gritar como en los viejos tiempos.

11/01/2005

Del como ser yo

Hoy tuve una noche que en cualquier otro momento hubiera considerado espantosa. Cené con una exnovia, al menos yo no pague la cuenta, en un lugar delicioso y no sólo no tuve sexo, si no que tuve que escuchar todas sus desventuras con su novio. Y la pobre acabó tan borracha que tuve que acompañarla a su casa, y dado que no tenía un centavo, tuve que caminar 30 minutos. Pero esa caminata, que quiza pudo haber sido un infierno, fue una experiencia maravillosa y lo salvo todo. Ver las estrellas en una ciudad como la mía, caminar con la cabeza perdida en el cielo en lugar del asfalto. Quizá ese sea el comienzo de mi siguiente novela.

El problema no es el yo, si no el como ser yo.

10/26/2005

Del YO

El ansia del noviasgo ha bajado considrablemente. Me siento cada vez más tranquilo. Como era de esperarse, no he hecho nada por mi cuerpo. Asignatura pendiente. Jejeje.

Pero ese no es mi tema al sentarme al escribir. Es recordar que cuando tenía 16 años tenía una teoría de la vida que hoy se me refresca. No sé de dónde salió o el porqué se me ocurrió. Quizá por la necesidad de un ateo de encontrarle una explicación a la vida. En ese entonces le platicaba a mis amigos en los cafés que yo creía que todos compartíamos una misma alma, la misma escencia humana. Era esa alma lo que nos hacía seres humanos.

Y era objetivo del ser humano abrir los grifos para que esa alma fluyera. Uno lo hacía cuando escribía un poema, tocaba el piano, resolvía un problema matemático o simplemente se sentaba ante una taza de café a platicar con los amigos.

Yo siempre he despreciado (porque esa es la palabra) las teorías metafísicas y New Age de la vida, siempre me han parecido no sólo estrafañlarias, sino también faltas del más mínimo rigor lógico. Las religiones las desprecio profundamente por otras razones, pero al menos les concedo el valor del rigor de pensamiento, son salvas sus excepciones. Esto viene a colación porque el último domingo en una comida en mi casa, estuve platicando con un amigo de mi mejor amiga, que me explicó a grosso modo lo que es la meditación, o al menos una clase de meditación, no lo sé bien. Y realmente me emocionó y me hizo recordar muchas cosas lo que escuche. La busqueda del yo mínimo. Tanto me impresionó la plática que incluso le pedí me llevara a un retiro de meditación. Pero ahora con más conciencia y menos alcohol en la sangre sé que es muy poco probable que vaya a pasar 48 horas en un retiro sin hablar con nadie.

Sin embargo han quedado muchas ideas en mi cabeza. Primero, reasumo la importancia de entender el significado del yo y no dejo de pensar en esa teoría de mi adolescencia. La idea de un alma compartida me gusta porque me hermana a la humanidad. Me hace sentirme a un lado de cada persona que vive en el planeta y me traslada a esa frase hermosa de John Donne y así dejo de preguntarme por quién doblan las campanas y sé que están doblando por mí. Además la creo no sólo porque me gusta. Hay un algo que compartimos a un nivel muy profundo los seres humanos que nos permite comprendernos. Más allá de la cultura, tenemos un diálogo permanente. El hombre que pintó el toro de Altamira sintió la misma potencia animal que Goya. Somos miles a los largo de los últimos cinco siglos que hemos llorado por el Romeo y Julieta de Shakespeare. Entendemos el sufrimiento de una madre en Sierra Leona que ve morir a su hijo. El sentimiento único que provoca la senación de ver el mar.

Y la segunda parte, la de los grifos, es la otra maravilla humana: la comunicación. Y de ahí viene el arte, la ciencia y toda la creación y la cultura humana. Para que exista conocimiento es imprescindible la comunicación. Sé que digo una obviedad, pero es lo que le da sentido a la idea.

Partiendo de esto llego a una conclusión ética: un objetivo primordial en mi vida es el abrir esos grifos. Comnunicarme para así encontrarme con los demás y ser parte de la humanidad. Y eso implica no sólo volver a escribir, también estar en cada actividad de mi vida conciente de ello. Entregarme amorosamente a los demás y abrir con ellos el diálogo, y no sólo con las personas, también con todo lo que es parte de este mundo.

10/17/2005

De la pareja y el cuerpo

Los útimos días he extrañado mucho a mi última novia. Era maravillosa en muchos sentidos pero nuestra relación se volvió insostenible. Cada día que pasaba dejaba más de ser yo, y a pesar de ello, no la complacía. Los últimos meses se la pasaba enojada conmigo y yo ya no sabía que hacer. Así, que sin duda, fue lo mejor terminar.

Ahora, también extraño tener novia. Son sólo tres semanas o un mes, es cierto, pero para mi parece ya una eternidad. Siempre tengo una. Termino y llega otra. Sin embargo ahora quisiera darme un poco de tiempo, y claro, también quisiera que llegara ya. Un tema muy confuso. Habrá que esperar para aclararlo. Ahora que sé que en el momento que llegue una que me atrape el corazón, no podré resistirlo. :)

Creo que este periodo de calma y reflexión me está sirviendo mucho. Debo proponerme bajarle al reventón y pasar más tiempo sólo. También preocuparme un poco por mi cuerpo: dejar de fumar y hacer ejercicio.

10/03/2005

Volver a escribir

Algo que me urge es volver a escribir. Tomar la desición de continuar la novela de la que llevo tres cuartillas. Todo es volver a empezar y estoy cierto que volveré a encontrar esas horas maravillosas de creación.

Eso, y encontrar una novia.

9/30/2005

Del tiempo y el Quijote

El ser humano tiene una relación sumamente compleja con el tiempo. El libro que me llevó a entenderlo fue La Montaña Mágica de Thomas Mann. Al no contar con un órgano en nuestro cuerpo que nos marque su paso con claridad, siempre el tiempo para cada uno de nosotros es relativo. Y esa relatividad complica mucho las cosas, pero para estar bien con el mundo uno tiene que tener una buena relación con él. Por ejemplo, cuando uno se siente mal, se siente deprimido y piensa que su vida no va a algun lado, el tiempo casi se detiene. Parece imposible pensar que se va a salir de ahí algún día. Entonces todo esfuerzo que uno haga para sentirse mejor se pierde en esa lentitud y se vuelve angustiante. Mi objetivo: Recuperar la serenidad.

Por otro lado, recapitulando mi vida reciente algo que creo que me ha afectado profundamente , es el hecho de que me haya querido obligar a ser parte de mundo convencional. No lo he logrado, por supuesto, está más allá de mí. Pero me he presionado a ello ridículamente. Crecer no es ir en la misma dirección que los demás, es encontrar los caminos propios.

La vida se me jodió por lo libros. Leer hace daño. Pero ya lo hice y ya me jodí. Siempre tendré una visión diferente que la mayoría. Y el ser hijo del Quijote me hace sentirme profundamente feliz.

9/20/2005

El fracaso de un primer intento

La lectura de mi novela no sirvió para nada más que para darme cuenta lo lejanos que están los días en que la escribí. Diría que no reniego de ella, pero si lo hago. Y ese no es el tema.

El punto es que es más complicado de lo que supuse en un principio. No es suficiente saber para sentir. Me explico: A lo largo de mi vida he ido construyendo una serie de ideas de lo que soy y lo que es el mundo. O más bien: de lo que debe ser y de como debe ser el mundo. Son una serie de ideas y valores que embonan con mi visión muy personal. De ellas estoy muy claro. Pero estar claro no es sinónimo de vivirlas. Simple: aunque uno piense que la libertad es la escencia de la vida para un ser humano, no por pensarlo se es automáticamente libre.

Por eso, esas ideas de lo que queremos ser, son fines y uno tiene que encontrar el camino a ellas.

9/14/2005

Belleza Americana

That´s the day I realized that there was this entire life behind things, and this incredibly benevolent force that wanted me to know there was no reason to be afraid. Ever.

Allan Ball, guión de American Beauty


Esta es la cita inicial de la novela. De una de mis películas favoritas sin duda. Modificó de fondo mi forma de ver el mundo. Su espiritualidad impregno mi vida. Me hizo ver que la felicidad está a la mano. Recuerdo miles de citas maravillosas de la peícula y sin embargo la que decidí incluir fue esta. ¿Porqué? Quizá por que a mí, como para la mayoría de los seres humanos, el principal enemigo es el miedo. Y yo también he sentido esa fuerza maravillosa que me hace perderlo y me permite sentir la vida.

Resultado del viaje previo

La vida no es como uno quisiera, ni como la imaginaba, ni mucho menos. La vida es. Y nos sucede a cada segundo.

Me parece que los últimos meses he andado perdido. Los resultados son diversos. Por un lado sin duda debe haber habido encuentros, pero por otro no existen concresiones.

Lo que estoy cierto es que lo único que me importa en la vida es ser feliz, y ahora no lo soy. No estoy triste ni deprimido tampoco, un poco quiza, sin embargo he dejado de tener conexión vital con todo lo que me rodea. He dejado de ser aquel que se sentía plenamente satisfecho con el mundo y se sentía siempre en el lugar y momento exacto.

Y no he de culpar a nadie de lo que me sucede. Eso jamás. Y como no culpo a nadie las respuestas que busco sé que estan en mí. Y por esto empiezo este diario. Porque ante todo soy un optimista y sé que lo voy a lograr y deseo que quede constancia escrita del proceso.

Mi gran duda es cuales serán los primeros pasos. ¿Qué debo hacer para empezar el camino? Mi primera respuesta es que debo empezar por mi vida espiritual. He ahí la base de todo. Una vez que mi alma vuelva a estar en sintonía todo lo demás será natural y sabré con absoluta claridad que es lo que quiero. Sería un gravísimo error comenzar al revés. Buscar resolver lo mundano sin pensar en el alma. Porque si en el mejor de los casos resolviera lo externo, sólo imposibilitaría mi desarrollo interior.

En cuanto a lo espiritual he de decir que no soy creyente de ningún dios y tampoco esotérico. Mi vida espiritual descansa en la conciencia de que comparto el alma con cada ser humano. Soy parte de lo mismo y comparto el fin último y el desarrollo de mi especie. Creo que al rascar mi alma me encuentro con los demás y al acercarme a la de ellos descifro la mía. Por eso amo el arte. Por eso amo profundamente la creación humana. Y por eso, a pesar de que a veces pueda parecer un misántropo, deseo amar a los demás, a todos.

En mi vida podría afirmar que casi siempre he sido feliz. Nunca me he considerado un tipo desgraciado. Sin embargo, han habido momentos sublimes de mi existencia. El último fue en el 2001 y que me duró mucho tiempo. Alcancé en ese entonces una paz espiritual maravillosa. Y me divertí como loco. Estaba completamente entregado a la vida y todo parecía perfecto. Y luego poco a poco fue desapareciendo. ¿Cómo? No lo sé, espero descifrarlo. A diferencia de mis momentos plenos de los que queda huella, de esos no plenos, no queda constancia escrita. El de la perdida fue un proceso paulatino. Poco a poco. En octubre/noviembre de 2003 toqué fondo. El mundo se me desbarataba. Logré poner algunas soluciones y salí. Salí más o menos. Quizá entonces debí haber buscado soluciones de fondo pero no lo hice. Me dejé llevar. Ahora debo hacerlo y ojalá lo logre y no vuelva a perderme en el limbo.

Creo que el primer paso es revisar aquella época de felicidad. Estoy muy claro que mi objetivo no es repetirla. No soy el mismo ya. Pero me parece que ahí puede haber muchas pistas. Y la mejor forma de emprender ese proyecto es partir de una relectura de la novela que escribí en ese entonces. Una lectura cuyos resultados iré comentando en este blog.