5/23/2006

Del nuevo principio de la novela

Resumiendo, me di cuenta que las veinte páginas que llevaba no eran lo que estaba buscando. Así que decidí volver a comenzar.

Antes que nada un muy profundo trabajo sobre los 11 personajes. Un juego: cada personaje un signo del zodiaco. Además, cada personaje con una historia personal muy clara y no cambiable a partir de que escriba la primera palabra. Esas son historias, los personajes deberan sorprenderme en el la novela en sí. Tercero: cada personaje con un nivel de conciencia de acuerdo a la tabla de Wilber.

De este trabajo ya llevo 10 personajes escritos y me falta una última. Problemas con la compu me impiudieron acabar ayer y esa será mi primera tarea esta noche. De unos me encantan sus historias, de los más jóvenes no tanto, pero sé que tendran un gran desenvolvimiento y crearan redes interesantes con los demás. El trabajo los siguientes días, será dedicarme a la personalidad de cada uno y su forma de inicial de interactuar en la novela.

Después vendrá empezar, y lo cierto es que aún no sé como empezará. Empezar con una obra de teatro de principio me parece muy pesado. Empezar con la historia de un sólo personaje le daría un protagonismo exagerado a lo ojos del lector y no es la idea. Por otro lado, quiero, como había empezado la novela anterior, un prólogo sobre la ciudad y que se vaya la luz. Eso me encanta. Luego pienso que quizá la opción sería entrar con el edificio sin luz y contar un poco la historia de edificio mientras me voy metiendo en los departamentos. Pero son 11 personajes, 8 departamentos, temo que eso sólo logre hacer bolas al lector. Ahora, que lo de presentarlos en la obra de teatro no sé si le ayude a él a simplificar las cosas. Realmente confuso. Pienso mientras escribo esto, que en la propia obra, como parte de las anotaciones podría ir dándole una presentación a cada personaje, unas pocas palabras que puedan hacerlo único. No lo sé. Me quedan algunos días para pensarlo en lo que llego ahí.

Es una maravilla que las palabras vuelvan. Todo en la vida son momentos y las cosas cambian: para bien y para mal.