Debo definitivamente fijarme un plazo para resolver de una vez por todas mis angustias existenciales. No porque me hagan la vida imposible, al contrario, me he divertido mucho recientemente. Simplemente ya es momento de darle otro empujón a la vida. Mi límite será el 31 de diciembre a las 12 de la noche. Año nuevo, vida nueva.
Tengo más de un mes para lograrlo, el tiempo debe ser el suficiente.
Me parece que para empezar los días siguientes intentaré dejar en claro cuales son las cosas que me preocupan. Espero no hacer una lista demasiado larga.
1.- Mis relaciones de pareja.
Siento que no soy como los demás. Las formas tradicionales del amor, aunque las disfruto plenamente, me acaban agotando. Ahora que he vuelto a ser, y quiza con más enjundia que nunca gracias a la experiencia, un amoroso, me doy cuenta que me encanta. Pero a pesar de ello sé sus consecuencias, Sabines lo explicó perfectamente bien, y las asumo. En el amor ante todo hay que ser claro con uno mismo. Amaré cuando amé y como tenga que amar.
2.- Mi relación con el mundo
Se encuentra, aunque cada vez mejor, bastante desenfocada. Aunque creo que él mecanismo que estoy siguiendo es el correcto. Salir a dar la pelea, a partirse la madre. Sólo hay que depurarlo, ampliarlo e intensificarlo.
3.- Problemas de comunicación
Me he quedado callado ante el mundo. Perdí la inocencia. No queda de otra más que salir y gritar como en los viejos tiempos.
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