Lo espiritual es una cuestión de fe, por lo que la espiritualidad es una cuestión humana.
El tener la razón, el pregunatrnos por el fin y principio de nuestra existencia, nos hace a los humanos seres espirituales. El espiritu es el pensamiento intimo que nos hace darle una razón de ser a nuestra existencia y paso por el mundo. Las personas religiosas encuntran las respuestas en dioses y sus iglesias. ¿Y los ateos que hacemos? Hay dos opciones: aliarse mentalmente a alguna escuela de pensamiento espiritual atea o intentar construir una estructura de pensamiento propio.
El problema de las escuelas de pensamiento, es que si bien, muchos de sus argumentos son totalmente validos, siempre, en busca de convencer, como si fueran iglesias a nuevos fieles, caen en teorías completamente absurdas. Es más facil reconocer la seriedad y el refinamiento de pensamientos en muchas religiones que en ellas, a pesar de que en cierto momento uno pueda sentirse más cercano de esas escuelas.
Por esto, a alguien como yo no le queda más que optar por contruir una base propia espiritual. Pero esta tarea es de una complejidad que esacapa de las capacidades de un ser humano como yo. Y cabe aclarar que cuando hablo de construir, no de crear, lo que por su envergadura es inhumano. De lo que hablo es de sistematizar todo el pensamiento de lo que creo, osea en los que tengo fe. Siento una envidia terrible de los católicos, musulmanes, budistas y demás creyentes que ya tienen la mayor parte de este trabajo hecho, incluso de los seguidores de escuelas metafísicas de pensamiento. Pero para mi sería imposible seguir esos caminos. Esto de la fe es así, se cree o no se cree.
Entonces me pregunto por donde empezar y supongo que escribiendo. Pero el tamaño de la tarea me abruma. Quizá porque sea el trabajo de una vida, un trabajo que sólo encontrara el fin con la muerte.
Lo cierto es que en este tema me siento infinitamente sólo. Tuve una amiga, muy querida, con quien compartí durante muchos años estos temas. Y el sólo hecho de platicarlos era suficiente. Nuestras pláticas eran litúrgicas en muchos sentidos. Eran ceremonias laicas donde buscabamos desentrañar y compartir lo que creíamos era la vida.
Pero el tiempo pasó y la perdí. Sigue siendo mi amiga, sin embargo ya no la tengo para eso. Su mundo ya tiene respuestas y el mío sigue quizá con las mismas dudas.
Y no tengo a nadie que la suplante. Lo que quiero decir es quie preferiría volver a platicarlo que ponerme a escribir. Simplemente por la interacción. Pero en este momento es imposible. Así que habre de escribirlo o irlo intentando.
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