Veo, en el mundo de hoy, quizá tan sólo porque es el único que me ha tocado vivir, que a las personas les cuesta la vida relacionarse con los otros. Si uno se descuida, puede acabar siendo enemigo de las personas que ama. La razón es muy simple: creemos que al amar a alguien, de cierta forma esa persona nos peretenece, y dependiendo del tamaño del amor que se cree sentir, esto se agrava hasta volver las relaciones insostenibles. El amor que tenemos más aprendido es ese del padre que escoge la carrera del hijo porque lo ama o el de la madre que la hace imposible a su nuera la vida por que no le conviene a su amado hijo. El amor común, ese que vemos todos los días, es un amor opresor, un amor de pertenencia.
¿Porqué amamos así? No lo sé. Intento ponerme en los zapatos del padre que obliga a su hijo a ser médico o gerente de circo. Creo que lo que sucede es que uno realmente cree en su propia escala de valores, y lamentablemente la piensa como la única forma de alcanzar la felicidad. Pero entonces, ¿un amor libertario es aquel donde no se juzga ni moral ni éticamente a los otros? Así, si un amigo me dice que tuvo relaciones sexuales con una menor yo simplemente debo seguirlo queriendo, y es más, ni mencionarle que está haciendo algo que está mal. No lo creo.
¿Dónde entonces está la separación entre el yo y el yo de los demás? Y hagámoslo algo aún más complicado, ¿dónde está esa separación en las tradicionales relaciones de pareja? La verdad no lo sé.
Hasta ahora he hablado de este amor opresivo como un tipo de amor, y siempre me he referido a él como tipo porque creo que sólo es eso un tipo. Hay otro amor, que sé de cierto que existe porque lo he vivido, que es un amor que libera. ¿Cómo llegué a él? Igual que en todos los demás amores, y más obvio aún cuando en este caso se trata de una chica (¿Qué tal la palabra chica?) La conocí, luego me gusto, luego me robé su teléfono de una agenda, le marqué, comimos juntos y empezamos una relación que al día de hoy no ha acabado y realmente creo que nunca acabará. Y cabe hacer mención que en ciertos momentos de mi vida también me sucedió con otras personas que ya no. Pero volvamos al caso anterior que es el más analizable.
Creo que el gran éxito de mi relación con ella se basa en el profundo respeto que sentimos él uno por el otro. Y ese enorme respeto, que tiene mucho que ver con la admiración, permite por un lado que podamos cuestionarnos cualquier cosa el uno al otro, pero por otro, que jamás nos hayamos impuesto nada. No existe el chantaje. Nuestro amor, desde hace mucho tiempo, no está a prueba, nos sentimos, cuando estamos claros, absolútamente seguros de él.
La maravilla de este amor es que a pesar de que es real y absolutamente tangible, llegó un momento en que decidimos que nos queremos, que confiamos plenamente el uno en el otro y por lo mismo no es necesario imponernos nada. Me parece que es así de simple.
Pero a pesar de que sea simple, no es facilmente reproducible. Los otros, los de afuera, se dedicán incansáblemente, para nuestro bien o para nuestro mal, a decirnos que es lo bueno y que es lo malo. Y es tan grave que muchos se suicidan por esto, y en el mejor de los casos, nos impide ser felices. Y aquí se presenta una disyuntiva muy clara en busca de la felicidad: uno puede decidir plegarse por completo a los designios de su mundo o rebelarse ante ellos. En mi caso no me queda otra que rebelarme, y pienso que es la mejor opción para cualquiera.
Uno tiene que hacer lo que tiene que hacer y eso no debe implicar alejarse de las personas que uno ama, es más, si uno las hace bien, deben incluso acercarte. Y funciona. Pienso en lo importante que ha sido el amor que me ha dado esta amiga a mí para que yo llegue a ser yo. Tengo la enorme fortuna de haber encontrado a alguien que entre más yo sea, más me va a querer. Y eso me da una seguridad mounstrosa. Me hace ser, simplemente, libre.
Uno se junta a las otras personas por que no nos queda de otra. Somos ante todo seres sociales. Nos necesitamos porque nos prestamos servicios, porque tenemos que coger, porque necesitamos divertirnos, porque necesitamos compartir el mundo y nuestra vida.
Entonces, a lo largo de nuestro paso por acá, vamos escogiendo gente que formará parte de nuestra vida. Y los escogemos por millones de razones diferentes. Recuerdo que tenía un amigo que podía decir exactamente porque se llevaba con cada una de las personas que estaba en su vida. X Ej.: Isabel es buena para las bodas. Juan para ir al cine. Leonor para las reuniones familiares. No sólo no es tan simple, hacer esto es terrible.
Es un gran error esa terrible necesidad que tenemos todos de clasificar a las personas. De obligar a los demás a jugar papeles preestablecidos en nuestras vidas. Pero lo hacemos, no sólo proque hemos aprendido que así tiene que ser, también porque nos dá una falsa noción de seguridad. Es realmente muy chistoso: somos free, somos novios, vivimos juntos, estamos comprometidos, estamos casados. Y entonces cada uno de estos estados, según la sociedad y según nuestro propia idea del mundo, tiene sus propias reglas y convenciones. Me parece increible como nos gusta encerrarnos, porque la definición es encierro. Si yo digo que Juanita es mi novia, todo mundo entiende a lo que me refiero y actúan en consecuencia. Es diferente si vivo con ella y todo cambia si digo que es mi esposa. Pero lo peor es que no sólo es a ojos de la sociedad, lo grave es que así lo vivimos también nosotros. No necesitamos que los demás nos digan que hacer porque ya lo tenemos totalmente aprendido.
Creo que me he metido en un tema demasiado complejo. Bueno, pero empecé hablando de una película y abandoné el tema por completo. About a boy comienza con el protagonista que está viendo un concurso estilo Jeopardy en la tele y escucha una frase: No somos islas, somos continentes... la misma que cité allá arriba. Él se la atribuye a Bon Jovi y acaba declarándose Ibiza. Por el otro lado, un niño, piensa al ver la terrible vida de su madre que el mundo no puede ser de dos personas, osea que uno no se puede limitar a las parejas.
Y acaba así:
Will: [thinking] Every man is an island. I stand by that. But clearly some men are island CHAINS. Underneath, they are connected...De cierta forma esta es mi filosofía de vida. O al menos es como me gusta pensar el mundo.
Marcus: [thinking] I used to think two was not enough. But now things are great; there are loads of people... I don't know what Will was so pissed about. I don't think couples are the future. The way I see it now, we both got back-up now. It's like that thing John Bon Jovi said: 'No man is an island.'
Todavía no acabo, pero me muero de sueño.
Continuará...
No hay comentarios.:
Publicar un comentario