Éste muy probablemente será el título de la novela. Me llegó una mañana soleada caminando por Polanco, junto con una idea: a los que se nos murió Dios sólo nos queda encontrar significado en esto que vivimos.
Ello me llevó, por influencia de Wilber sin duda, a releer a Sartre. ¡Qué sorpresa! ¡Qué lectura tan nueva! A los 18 Sartre te indica una forma de vida, que si la sigues será catastróficamente falsa. A los 30 es un diagnóstico brutal de mi existencia.
La Nausea. Aprhender a vivir con ella. Sin embargo para mí es imposible, no puedo, más bien claro que puedo, pero no quiero. Así que pongo a Mozart en los audífonos a todo volumen y grito: "La Vida en Sí". Ahí tiene que estar la justificación. Sólo es necesario preparar la conciencia, porque la conciencia no anda por ahí con vida propia y nos maneja a su antojo. Los seres humanos somos los únicos seres capaces de tener una relación directa con nuestra conciencia. De revisarla, analizarla, jugar con ella. Esta es quizá nuestra principal labor.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario